A FLORESTA

A mulher coloca a criança na escola
a escola coloca a criança na sala
o pai furta da sala a criança
a criança vai para a floresta
o pai abre uma vala
a mãe
esconde-se na terra
a criança
fica sozinha
a mãe
come o pai
na
floresta

 


▪ Maria Azenha
( Portugal 🇵🇹 )
in “Xeque-mate”, Editora Urutau, Brasil, 2018

 

I MORTI DEL MONDO MODERNO

Ho visto Abele uccidere Caino!
Ho visto uno specchio di morti di velluto
accostati a un Muro.
Bevevano birre insieme ed erano ubriachi di Buio.
Quando parlo di questo alle persone
con parole incise su corone di spine
voltano le spalle. Non sanno di cosa io parli.
Allora ho dovuto mettere una maschera.
Con guanti chirurgici ho graffiato il vento
e i versi non gemettero al toccarli.
Né una foglia a terra per il biancore caldo delle mani.
Né uno specchio degno per scrivere oscuramente sulle braccia.
Riesco solo a urlare l’imponderabile il rally immenso dei morti.
I negozi,
— Come dirvi? —
con lo stesso manichino da vetrina
con gli stessi vestiti,
con gli stessi denti,
con gli stessi colori,
e le gambe dei bambini senza mutamento.
Non so come lo sopportano.

Là dentro il registratore di cassa del tempo
e il sangue che scorre nella roca speranza.
La padrona del negozio è appassita.
Chiede ogni momento scusa.

Uscirò nella selva, ho solo bisogno che qualcuno mi ascolti
su un ramo di angoscia.
Risolvo la maschera con i pasticci della Cina
e con la candeggina della Storia per disinfettare il mondo.

Approfitto ora di un intervallo per insultare la memoria
e passeggiare nelle ombre creatrici di uccelli.
Quasi immersa nel terrazzo, a metà pomeriggio, di un sesto piano,
prendo il sole e il suo mansueto abbraccio.
— Non si sentono macchine,
né aerei esaltati
che improvvisano sonate per topi.
Tutto è andato giù nello scarico del mondo. —

Quasi le cinque.
Sono quasi le cinque.

C’è uno specchio di morti di velluto
da qualche parte
accostato
a un Muro.

Più tardi,
i morti pensierosi e maturi
andranno al lavoro,
come di consueto.

 

_
▪ Maria Azenha
( Portugal 🇵🇹 )
in “Poesia de Protesto”

*

Mudado para italiano por _ Daniela Di Pasquale 🇮🇹 _ tem licenciatura em Letras e doutoramento em Estudos Comparatistas. Foi bolseira de pós-doutoramento durante 7 anos no Centro de Estudos Comparatistas da Universidade de Lisboa. Traduz poesia e ficção de português para italiano e o seu primeiro livro de poemas foi publicado em 2014 (Mater Babelica, Lietocolle). Actualmente trabalha na área da educação.

 

CORRE NUDA NELLA VIA

Corre nuda nella via.
– È una donna –
Consegna la pioggia
di perla
in
perla
a un diamante segreto
occulto nelle mani.

Viene con lei la notte
e la neve.
E il primo giorno della Creazione.
Se mia figlia vivrà, sarà sua.

 

_
▪ Maria Azenha
( Portugal 🇵🇹 )
in “C.M.”

*

Mudado para italiano por _ Daniela Di Pasquale _ 🇮🇹 tem licenciatura em Letras e doutoramento em Estudos Comparatistas. Foi bolseira de pós-doutoramento durante 7 anos no Centro de Estudos Comparatistas da Universidade de Lisboa. Traduz poesia e ficção de português para italiano e o seu primeiro livro de poemas foi publicado em 2014 (Mater Babelica, Lietocolle). Actualmente trabalha na área da educação.

 

CORRE NUA NA RUA

 
Corre nua na rua.
– É uma mulher –
Entrega a chuva
de pérola
em
pérola
a um diamante secreto
oculto nas mãos.

Vem com ela a Noite
e a neve.
E o primeiro dia da Criação.
Se minha filha viver, será sua.

 

_
▪ Maria Azenha
( Portugal 🇵🇹 )
in “C.M.”

 

Revelación de las tinieblas

 

La casa de leer en lo oscuro. Maria Azenha
Editorial Trea. Precio: 14 €

 

El libro de Azenha nos muestra una visión aterradora de este siglo, del poder y otras amenazas a las que estamos sometidos.

La labor de la poeta sería retirar del fondo del ser la “infinita tristeza” de nuestra condición y airear los despojos.

Ni siquiera conocía de nombre a Maria Azenha (1945), natural de Coimbra, matemática de profesión, además de pintora ─su compatriota, la también escritora Maria Estela Guedes ha avecindado el libro que nos ocupa con la técnica tenebrista de Caravaggio─, pero después de La casa de leer en lo oscuro, el penúltimo, parece ser, de su veintena de títulos líricos, creo que no la olvidaré fácilmente. Sus versos, a modo de latigazos, estremecen, te dejan un escalofrío hondo en los adentros, mal cuerpo incluso.

El prologuista y traductor, de lujo, el a su vez magnífico poeta y destacado lusista José Ángel Cilleruelo, precisa los rasgos esenciales de la poética, de índole simbólica, de Azenha: «el acendrado lirismo, la naturaleza significativa, el sentido ecuménico, la imaginación sin paredes y la extrema sensibilidad ante el dolor». Un simbolismo que nos muestra una visión aterradora de este siglo, del poder y de otras amenazas a las que estamos sometidos, basado en «un estilo metafórico, alusivo y elíptico», fruto del «propósito filosófico de cerrar la herida producida por la fragmentación de la experiencia», cabría añadir con el poeta barcelonés.

Pedro Fernandes califica estos poemas de extrañamiento radical frente a la quimera de la experiencia como «revelaciones», creo que en el sentido de que, a partir de imágenes durísimas, densas y herméticas, descubren, también en palabras de Cilleruelo, la «realidad exterior invertebrada: violenta, caótica, injusta y doliente». Para que aflore esa realidad Azenha nos desplaza a los sumideros actuales de la humanidad, pone el foco en los extranjeros, los ahogados de las pateras en el Mediterráneo, los somalíes en los campos de Kenia o los refugiados de Lesbos en la noche de Europa, que se muere. Esos sonidos del planeta que son «carbones encendidos en mitad de lo oscuro», porque a menudo se confrontan lo rojo, la sangre, con lo negro, como en el primer verso, con ecos lorquianos («Ha llegado la muerte con la boca llena de claveles») de «El ángel del desastre», tan de Alberti, por otra parte.

El poema, así, se convierte en el lugar, en el escenario, donde se plasma y materializa el horror del teatrillo de lo mundano, que ilumina como un fogonazo súbito la desdichada condición humana. De hecho, la labor de la poeta sería retirar del fondo del ser la «infinita tristeza» de nuestra condición y airear los despojos. Con referencias explícitas a Fassbinder, Rimbaud y Pasolini, se interna en su compañía por la senda de cierto malditismo («la locura se parece a Dios»), trufado de surrealismo onírico y misticismo negativo, con un punto expresionista, que corre el peligro de regodearse en sus propias excrecencias, pero no es el caso, porque contempla desde dentro, para intentar esclarecerla, la oscuridad consustancial con la que hemos sido arrojados a la vida.

De esta manera, cada texto, muy visual, terriblemente visual, es una especie de puesta en escena del teatro de la crueldad que sobrecoge y espeluzna, que angustia al ponernos delante de lo inevitable, en crudo, y ahí te las apañes. Cabe fingirse el distraído o hacerse cargo de la gravedad de lo que nos define y de lo irreversible. Azenha, «con una corona de espinas y la flor del desdén», no pone ni un paño caliente, nos sitúa siempre «en el centro del horror del poema», con un pesimismo cerval: «es todo tan macabro / y tan pérfido». Da la impresión de que escribe entregada a la muerte, diría a mayores, si así pudiera ser, que desde la muerte, lo que inquieta mucho y desazona en la lectura, a la vez que atrae sobremanera, como el abismo llamaba a los románticos.

ABSURDO

 

¡Oh flor de ansia sobre el mundo
–excremento de la ruina–
verso que se ahoga frente a la Nada!

El poema arde en sus caballos arduos.
El desespero horroriza la página.

 

LA CASA DE LEER EN LO OSCURO

 

El poema es un cuarto oscuro
donde entras en soledad.

Más negro aún el aposento
donde habita tu cadáver.

_

Fonte:
EPICURO Revista de los grandes placeres

La escritura del agua
por José Ángel Cilleruelo

 

Las notas biográficas convencionales señalan que Maria Azenha nació en Coímbra un mes de diciembre de 1945; que en su ciudad estudió y se licenció en matemáticas, disciplina que más tarde impartiría en distintas universidades y en la Escola de Ensino Artístico António Arroio, en Lisboa. Un interés algo mayor posee el dato de que es autora de una veintena de libros de poesía desde que en 1987 publicara Folha Móvel, y también pintora, con obras expuestas en diversas ocasiones. Ha realizado innumerables recitales de poesía y ha publicado un disco con su voz acompañada por una guitarra portuguesa (O Mar Atinge-nos, 2009). Y tal vez la presentación más certera que se pueda realizar de Maria Azenha no sea la acumulación de referencias sino la simple lectura o audición de uno de los poemas incluidos en el disco, «Balada para un nombre», que traducido suena así:

mi nombre es María. nunca mis padres supieron que
así me llamaba.
los pájaros me arrastraban hacia el interior de la casa. Lo cantaban.
y yo permanecía en silencio.
en esa época tendría unos cuatro o cinco años. recuerdo que
escribía con los dedos apuntando al suelo el agua de mi nombre. y veía un río correr
por toda la tierra.
quizá fueran afluentes encendidos en el mar caliente del cuarto. donde aún hoy desgarro
ramos de sangre en el pecho
para habitar entre aves

 

Los rasgos más importantes de la obra de Maria Azenha aparecen enunciados en los versos (el acendrado lirismo, la naturaleza significativa, el sentido ecuménico, la imaginación sin paredes y la extrema sensibilidad ante el dolor…) mediante símbolos («mi nombre», «los pájaros», «toda la tierra», «en el mar… del cuarto», «ramos de sangre»).

Simbolismo es, de hecho, el término que más se repite entre los críticos que se han acercado a la obra poética de Maria Azenha, aunque no siempre señalen un idéntico significado bajo la misma palabra. Para Henrique Dória «…todo es simbólico, simultáneamente imaginario y real». Esta doble condición temática reconoce uno de los valores clásicos del símbolo. Para Risoleta Pinto Pedro, sin embargo, «en la poesía, el estilo es el símbolo», es decir, una característica que emana de las formas. Pedro Fernandes observa que en la autora «todo está alineado para un único propósito y su poesía es percepción simbólica en torno a una palabra, como aguas que corren hacia un mismo embalse. Se trata —continúa el crítico— de una poesía cuyo interés es reanimar las fuerzas que integran el ser-mundo, en una especie de retorno a la comunión entre las dos formas, reencuentro, afirmación de una totalidad». O dicho, con otras palabras, lo simbólico en los poemas sería el propósito filosófico de cerrar la herida producida por la fragmentación de la experiencia.

Lo cierto es que en la poética de Maria Azenha conviven las tres interpretaciones del simbolismo: un tratamiento temático que sitúa al mismo nivel la experiencia y la imaginación; un estilo metafórico, alusivo y elíptico; y una intención clara de atenuar con los versos las limitaciones en la percepción impuestas por el pragmatismo de la civilización actual. Ahora bien, la intensidad con la que se manifiestan estos valores en la obra de la poeta ha variado en el curso de los años y en la sucesión de los libros. Y posiblemente el lector tenga en sus manos el título en el que se manifiestan con mayor equilibrio las cualidades simbólicas de su poesía, un punto de inflexión claro entre dos épocas de escritura.

Hasta la edición en 2016 de La casa de leer en lo oscuro predomina en la obra de Maria Azenha lo que se podría denominar un simbolismo endocéntrico, que tiende hacia la construcción de un único símbolo central a partir del cual se ramifica y cobra sentido la percepción de lo existente. El estilo tiende a la condensación, incluso a la brevedad extrema (A Sombra da Romã, en 2011, por ejemplo, es un conjunto unitario de poemas la mayoría de solo dos versos), y a la intensidad. Y tema y motivos surgen vinculados, como es obvio, al eje simbólico vertebrador. Tal vez el libro capital de este primer período sea De amor ardem os bosques, volumen publicado en 2010 donde la poética de la autora alcanza la cumbre de ciertas características que perseguía su escritura desde sus inicios, como el misticismo, la espiritualidad, la poética del silencio y de la soledad y el lirismo más diáfano: «No escribas la palabra piedra si no tienes a mano/ una piedra/ no digas la palabra agua si nunca quisiste morir/ no pienses la palabra llama si el corazón no arde».

La novedad relevante de La casa de leer en lo oscuro con respecto a la poesía hasta este momento escrita por Maria Azenha es de orden temático. Tras una paulatina disolución del núcleo significativo vertebrador de sus libros, la fragmentación entrega la unidad del conjunto a los motivos que desarrolle cada uno de los poemas. Se trata, por lo tanto, de un simbolismo ya exocéntrico, que es el que a partir de este libro va a dar impulso a los títulos que le siguen, estos ya con una sorprendente transformación estilística (lenguaje directo, prosaísmo, oralidad, técnicas de vanguardia, ironía, mezcla de cultura literaria y cultura popular y poemas extensos), como se comprueba en títulos como Xeque-Mate (2019).

La casa de leer en lo oscuro mantiene los rasgos formales de la primera formulación simbolista de la poeta —la que Pedro Fernandes denomina con propiedad «revelación»—, y es el estilo que emerge de la imaginación lingüística de la autora y su capacidad para conceptualizar mediante metáforas densas y elípticas, pero el propósito temático ha variado, como esclarece el propio crítico, ahora no va «de dentro hacia fuera, revelación; sino de fuera hacia dentro, recreación». Y el amparo filosófico de esta mudanza también acierta a mostrarlo Pedro Fernandes, «porque el mundo es interpretación y no situación dada». Es decir, culminada la reunificación de la experiencia interior, Maria Azenha decide emprender con este libro un proceso de integración, en su universo lírico personal, de una realidad exterior invertebrada: violenta, caótica, injusta y doliente. Se produce en las páginas que siguen una fusión entre una interpretación moral de la realidad y la imaginación simbolista del lenguaje.

La escritora Maria Estela Guedes ha relacionado este libro con la técnica tenebrista de artistas como Caravaggio, que consistía en «cubrir con pinturas oscuras grandes superficies de tela para resaltar el color claro de la carne», lo que en el libro busca «llamar la atención para lo que la oscuridad del libro ilumina». En el mismo sentido, apunta Guedes, que la Obra al negro de los alquimistas se proponía descubrir la luz en la caótica materia a través de su progresivo perfeccionamiento. Ambas comparaciones resultan pertinentes para la lectura de La casa de leer en lo oscuro, versos en los que la luz vertida por el lenguaje poético sobre la materia oscura de una memoria y un presente trágicos logra entregárselos al lector iluminados.


Selección de poemas
Traducción de José Ángel Cilleruelo

 

EL ÁNGEL DEL DESASTRE

Ha llegado la muerte con la boca llena de claveles.
Llega cierta mañana oscura
con sirenas en el desierto y
caballos

contra la primavera
contra la lluvia

sin que la sangre de dios existiera en un milagro
o en un micrón de segundo.

He visto al ángel del desastre poner los pies en el mundo.

 

O Anjo do desastre

 

Chegou a morte com a boca cheia de cravos.
Chegou numa certa manhã escura
com sirenes no deserto e
cavalos

contra a primavera
contra a chuva

sem que o sangue de deus existisse num milagre
ou num mícron de segundo.

Vi o anjo do desastre colocar os pés no mundo.

 

AVISO

La vida puede ser una mujer que cruza la calle
La mujer puede ser una niña con una flor de cenizas en la boca
La flor puede ser un hombre ahorcado en la luna

 

Aviso

A vida pode ser uma mulher atravessando a rua
A mulher pode ser uma criança com uma flor de cinzas na boca
A flor pode ser um homem enforcado na lua

 

EL DESVELO DE LA TINIEBLA

 

Él amaba a la mujer.
Ella se ha ahorcado en la casa de la playa.
La encuentra sola sin los pies en el suelo.

La ve
después
junto a la ventana
sumergirse en el silencio de la sala.

¿Será
que prueba brotes tiernos
de la primavera?
¿O espía por dentro de los espejos
de marzo?

¡Qué difícil imaginar estos árboles
de tiniebla
sin nada de aire!

En mis sueños ella siempre dice adiós
cabalgando hacia el mar

 

O zelo das trevas

 

Ele amava a mulher.
Ela enforcou-se na casa de praia.
Encontrou-a sozinha sem os pés no solo.

Viu-a
depois
junto à janela
mergulhar no silêncio da sala.

Será
que prova ramos tenros
da primavera?
Ou espia para dentro dos espelhos
de março?

Difícil imaginar estas árvores
de trevas
sem nenhum ar!

Nos meus sonhos ela está sempre a dizer adeus
cavalgando para o mar

 

LA CASA DE LEER EN LO OSCURO

 

El poema es un cuarto oscuro
donde entras en soledad.

Más negro aún el aposento
donde habita tu cadáver.

 

A casa de ler no escuro

 

O poema é um quarto escuro
onde sozinho entras.

Mais negro é ainda o aposento
onde habita o teu cadáver.

 

ABSURDO

 

¡Oh flor de ansia sobre el mundo
—excremento de la ruina—
verso que se ahoga frente a la Nada!

El poema arde en sus caballos arduos.
El desespero horroriza la página.

 

Absurdo

 

Oh flor de ânsia sobre o mundo
— excremento da ruína —
verso que se afoga frente ao Nada!

O poema arde em seus cavalos árduos.
O desespero horroriza a página.

 

TRES RETRATOS PARA FASSBINDER

 

I

En las ciudades desiertas hay rosas de nieve
por donde nadie pasa.

II

La criatura está amarrada a una ave ciega
y su corazón sangra desde un espejo
hacia el interior de la luz.

III

El Caballero escarlata
desprende el polvo del espejo
en un caballo atado
a dos árboles siempre quietos

Entra por primera vez dentro
de la muerte.

 

Três retratos para Fassbinder

 

I

Nestas cidades desertas há rosas de neve
onde não passa ninguém.

II

A criança está amarrada a uma ave cega
e o seu coração sangra de um espelho
para dentro da luz.

III

O Cavaleiro escarlate
solta a poeira do espelho
num cavalo preso
a duas árvores sempre quietas

Entra pela primeira vez dentro
da morte.

 


 

FonteEL CUADERNO