ORAÇÕES

Mostra-mo a janela do quarto.
A luz desenha-o com pulso firme,
a claridade matiza-o
com manchas de pintor impressionista
numa tela de areia.
Mostra-o, mas não o entrega.
O espaço. O cheiro da terra húmida,
folhas dispersas pelo canal,
lampejos de limão maduro,
fragrância das rosas
quando amanhece, sinfonia
caótica de pássaros, canção
da chuva nos canos
e nos vidros. O espaço
está em mim,
embora não o possua. Em mim persiste
se o contemplo da janela.
Não me mostra o que vou vendo,
mas aquilo que sou.

 

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▪ José Ángel Cilleruelo
( Espanha 🇪🇦 )
Inédito publicado com autorização prévia do autor

Mudado para português por _ Maria Soledade Santos _ (Poeta, tradutora e professora).
Nasceu em 1957, no Sabugal. Publicou “Quatro Poetas da Net” (Edições Sete Sílabas, 2002) e “Sob os teus pés a terra” (Artefacto vertente editorial da Cossoul, 2011). Mantém os blogues de poesia e tradução: http://metade-do-mundo.tumblr.com/ e https://mdcia.wordpress.com/

 

 

ORACIONES

 

La ventana del cuarto me lo muestra.
Lo dibuja la luz con pulso firme,
la claridad lo colorea
con manchas de pintor impresionista
sobre un lienzo de arena.
Lo enseña, pero no lo entrega.
El espacio. El olor a tierra húmeda,
hojas dispersas por el cauce,
destello de limón maduro,
fragancia de las rosas
cuando amanece, sinfonía
caótica de pájaros, canción
de la lluvia en las cañerías
y en los cristales. El espacio
está en mí
aunque no lo posea. En mí pervive
si lo contemplo desde esta ventana.
No me muestra lo que estoy viendo,
sino aquello que soy.

 

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▪ José Ángel Cilleruelo
( España 🇪🇦 )
Inédito publicado con autorización previa del autor

 

OCÉANO

 
Las metáforas nacen en la piel. De la brisa húmeda que la ventana cuela. De una imagen que estremece recordar. De una caricia que se sintió durante un sueño. La piel da sentido a muchas palabras que prenden en las sensaciones del tacto. A otras que la cubren, en cantidad durante el invierno, com liviandad durante los días calurosos del verano. Y aun a términos que la explican, que la nutren, que la vivifican. Tanta locuacidad brota de la fuente incesante de sensaciones que es la piel. Pero lo decisivo, aquello que revive, dentro lo ya perdido, son las metáforas.

 
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▪ José Ángel Cilleruelo
(España 🇪🇸 )
in “Añil”, Editorial: Cypress Cultural, Sevilla (España), 2021

 

AÑIL. DIARIO DE SENSACIONES

Teja

 

Del sombrero olvidado bocarriba en el banco del jardín la paloma que se ha acercado a picotear en el ala vuelta del revés ha extraído del hueco un varón vestido con frac y pajarita y una vara de mago, que nada más aparecer le ha preguntado la hora a un tilo cuya sombra había quedado atrapada en el columpio donde niñas y niños aprenden deprisa a ser temerarios. Al ver tan extraña figura en el parque infantil, lo han rodeado de inmediato y le han pedido a coro un mismo truco: que les regale piruletas y les apruebe los exámenes.

 

Lacre

Azul, ocre, duna, mar, en sí mismos, pronunciados al azar, no son nada. Sonidos y un brote de significado entre piedras, allá donde las raíces no encuentran dónde nutrirse. Té, galletas de avena, ventana, tarde, en sí mismos, no son más que ingredientes del día sin el día. Lo que proporciona hondura y sentido a azul y a mar, a ocre y a duna, es el idilio de memoria y metáfora. La unión de dos opuestos: la presencia y su desaparición. Lo que también convierte los hechos del día en símbolos. Densidad y sentido. Les proporciona la vida que pierden.

 
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▪ José Ángel Cilleruelo
(España 🇪🇸 )
in “Añil”, Editorial: Cypress Asociacion Cultural, Sevilla (España),2021
 

TRANSPARÊNCIAS

Há momentos em que a luz
só deseja transparências.
Passa horas nas bancas
de pigmentos, mistura e escolhe
os que sabiamente misturados
alcançam qualidade diáfana
no seu traço. Prescinde de cores,
tessituras, nem sequer a parede
branca em face da qual se inclina
a descansar a tarde lhe interessa.
Considera apenas o translúcido.
Artista que desenrola os novelos
de sedas sobre o real.
Estende-os sobre o que quer
pintar. Absorve-se nas suas pregas.
Aspira, como eu,
a contemplar o que não se mostra,
mas estou a ver.

 

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▪ José Ángel Cilleruelo
(Espanha 🇪🇸 )
in ‘Pájaros extraviados’, Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2019

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Mudado para português por — Maria Soledade Santos — Poeta, tradutora e professora.

Nasceu em 1957, no Sabugal. Publicou “Quatro Poetas da Net” (Edições Sete Sílabas, 2002) e “Sob os teus pés a terra” (Artefacto vertente editorial da Cossoul, 2011); participou em “Divina Música”, Antologia de Poesia sobre Música, Viseu, 2010.
Mantém os blogues de poesia e tradução: Metade do Mundo Mudanças & Cia


🇪🇸

TRANSPARENCIA

 

Hay épocas en que la luz
solo anhela las transparencias.
Se pasa horas en los puestos
de pigmentos, revuelve y selecciona
los que, sabiamente mezclados,
consigan cualidad diáfana
en su trazo. Prescinde de colores,
de urdimbres, ni siquiera la pared
blanca ante la que se reclina
a descansar la tarde le interesa.
Atiende solo a lo traslúcido.
Artista que despliega las bobinas
de sedas sobre lo real.
Las extiende ante todo cuanto quiera
pintar. Se ensimisma en los pliegues.
Aspira, como yo,
a mirar lo que no se muestra,
pero estoy viendo.

 

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▪ José Ángel Cilleruelo
(Espanha 🇪🇸 )
in ‘Pájaros extraviados’, Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2019

 

Revelación de las tinieblas

 

La casa de leer en lo oscuro. Maria Azenha
Editorial Trea. Precio: 14 €

 

El libro de Azenha nos muestra una visión aterradora de este siglo, del poder y otras amenazas a las que estamos sometidos.

La labor de la poeta sería retirar del fondo del ser la “infinita tristeza” de nuestra condición y airear los despojos.

Ni siquiera conocía de nombre a Maria Azenha (1945), natural de Coimbra, matemática de profesión, además de pintora ─su compatriota, la también escritora Maria Estela Guedes ha avecindado el libro que nos ocupa con la técnica tenebrista de Caravaggio─, pero después de La casa de leer en lo oscuro, el penúltimo, parece ser, de su veintena de títulos líricos, creo que no la olvidaré fácilmente. Sus versos, a modo de latigazos, estremecen, te dejan un escalofrío hondo en los adentros, mal cuerpo incluso.

El prologuista y traductor, de lujo, el a su vez magnífico poeta y destacado lusista José Ángel Cilleruelo, precisa los rasgos esenciales de la poética, de índole simbólica, de Azenha: «el acendrado lirismo, la naturaleza significativa, el sentido ecuménico, la imaginación sin paredes y la extrema sensibilidad ante el dolor». Un simbolismo que nos muestra una visión aterradora de este siglo, del poder y de otras amenazas a las que estamos sometidos, basado en «un estilo metafórico, alusivo y elíptico», fruto del «propósito filosófico de cerrar la herida producida por la fragmentación de la experiencia», cabría añadir con el poeta barcelonés.

Pedro Fernandes califica estos poemas de extrañamiento radical frente a la quimera de la experiencia como «revelaciones», creo que en el sentido de que, a partir de imágenes durísimas, densas y herméticas, descubren, también en palabras de Cilleruelo, la «realidad exterior invertebrada: violenta, caótica, injusta y doliente». Para que aflore esa realidad Azenha nos desplaza a los sumideros actuales de la humanidad, pone el foco en los extranjeros, los ahogados de las pateras en el Mediterráneo, los somalíes en los campos de Kenia o los refugiados de Lesbos en la noche de Europa, que se muere. Esos sonidos del planeta que son «carbones encendidos en mitad de lo oscuro», porque a menudo se confrontan lo rojo, la sangre, con lo negro, como en el primer verso, con ecos lorquianos («Ha llegado la muerte con la boca llena de claveles») de «El ángel del desastre», tan de Alberti, por otra parte.

El poema, así, se convierte en el lugar, en el escenario, donde se plasma y materializa el horror del teatrillo de lo mundano, que ilumina como un fogonazo súbito la desdichada condición humana. De hecho, la labor de la poeta sería retirar del fondo del ser la «infinita tristeza» de nuestra condición y airear los despojos. Con referencias explícitas a Fassbinder, Rimbaud y Pasolini, se interna en su compañía por la senda de cierto malditismo («la locura se parece a Dios»), trufado de surrealismo onírico y misticismo negativo, con un punto expresionista, que corre el peligro de regodearse en sus propias excrecencias, pero no es el caso, porque contempla desde dentro, para intentar esclarecerla, la oscuridad consustancial con la que hemos sido arrojados a la vida.

De esta manera, cada texto, muy visual, terriblemente visual, es una especie de puesta en escena del teatro de la crueldad que sobrecoge y espeluzna, que angustia al ponernos delante de lo inevitable, en crudo, y ahí te las apañes. Cabe fingirse el distraído o hacerse cargo de la gravedad de lo que nos define y de lo irreversible. Azenha, «con una corona de espinas y la flor del desdén», no pone ni un paño caliente, nos sitúa siempre «en el centro del horror del poema», con un pesimismo cerval: «es todo tan macabro / y tan pérfido». Da la impresión de que escribe entregada a la muerte, diría a mayores, si así pudiera ser, que desde la muerte, lo que inquieta mucho y desazona en la lectura, a la vez que atrae sobremanera, como el abismo llamaba a los románticos.

ABSURDO

 

¡Oh flor de ansia sobre el mundo
–excremento de la ruina–
verso que se ahoga frente a la Nada!

El poema arde en sus caballos arduos.
El desespero horroriza la página.

 

LA CASA DE LEER EN LO OSCURO

 

El poema es un cuarto oscuro
donde entras en soledad.

Más negro aún el aposento
donde habita tu cadáver.

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Fonte:
EPICURO Revista de los grandes placeres