TRÊS POEMAS DE RYSZARD KRYNICKI

I can’t help you

 

Poor moth, I can’t help you,
I can only turn out the light.

 

*

Não te consigo ajudar

 

Pobre traça, não te consigo ajudar,
posso apenas apagar a luz.

 

*

We can destroy

 

We can destroy
all our evidence and still
even the mute rings of trees,
even our mute bones will tell
what times we lived in.

 

*

Podemos apagar

 

Podemos apagar
todos os nossos vestígios e contudo
até os anéis mudos das árvores
até os nossos ossos mudos dirão

em que tempos vivemos.

 

*

You’ve climbed high

 

You’ve climbed high, my little snail,
To the black lilac’s highest leaf!

But remember: September’s nearly over.

 

*

Subiste alto

 

Subiste alto, meu pequeno caracol,
até à folha mais alta do lilás negro!

Mas lembra-te: Setembro está quase a acabar.

 

_
▪ Ryszard Krynicki
( Polónia 🇵🇱 )


Mudado para português por _ Francisco José Craveiro de Carvalho _  Poeta, Tradutor e Matemático 🇵🇹 a partir da versão inglesa de Stanislaw Baranczak & Clare Cavanagh

 
 

Revelación de las tinieblas

 

La casa de leer en lo oscuro. Maria Azenha
Editorial Trea. Precio: 14 €

 

El libro de Azenha nos muestra una visión aterradora de este siglo, del poder y otras amenazas a las que estamos sometidos.

La labor de la poeta sería retirar del fondo del ser la “infinita tristeza” de nuestra condición y airear los despojos.

Ni siquiera conocía de nombre a Maria Azenha (1945), natural de Coimbra, matemática de profesión, además de pintora ─su compatriota, la también escritora Maria Estela Guedes ha avecindado el libro que nos ocupa con la técnica tenebrista de Caravaggio─, pero después de La casa de leer en lo oscuro, el penúltimo, parece ser, de su veintena de títulos líricos, creo que no la olvidaré fácilmente. Sus versos, a modo de latigazos, estremecen, te dejan un escalofrío hondo en los adentros, mal cuerpo incluso.

El prologuista y traductor, de lujo, el a su vez magnífico poeta y destacado lusista José Ángel Cilleruelo, precisa los rasgos esenciales de la poética, de índole simbólica, de Azenha: «el acendrado lirismo, la naturaleza significativa, el sentido ecuménico, la imaginación sin paredes y la extrema sensibilidad ante el dolor». Un simbolismo que nos muestra una visión aterradora de este siglo, del poder y de otras amenazas a las que estamos sometidos, basado en «un estilo metafórico, alusivo y elíptico», fruto del «propósito filosófico de cerrar la herida producida por la fragmentación de la experiencia», cabría añadir con el poeta barcelonés.

Pedro Fernandes califica estos poemas de extrañamiento radical frente a la quimera de la experiencia como «revelaciones», creo que en el sentido de que, a partir de imágenes durísimas, densas y herméticas, descubren, también en palabras de Cilleruelo, la «realidad exterior invertebrada: violenta, caótica, injusta y doliente». Para que aflore esa realidad Azenha nos desplaza a los sumideros actuales de la humanidad, pone el foco en los extranjeros, los ahogados de las pateras en el Mediterráneo, los somalíes en los campos de Kenia o los refugiados de Lesbos en la noche de Europa, que se muere. Esos sonidos del planeta que son «carbones encendidos en mitad de lo oscuro», porque a menudo se confrontan lo rojo, la sangre, con lo negro, como en el primer verso, con ecos lorquianos («Ha llegado la muerte con la boca llena de claveles») de «El ángel del desastre», tan de Alberti, por otra parte.

El poema, así, se convierte en el lugar, en el escenario, donde se plasma y materializa el horror del teatrillo de lo mundano, que ilumina como un fogonazo súbito la desdichada condición humana. De hecho, la labor de la poeta sería retirar del fondo del ser la «infinita tristeza» de nuestra condición y airear los despojos. Con referencias explícitas a Fassbinder, Rimbaud y Pasolini, se interna en su compañía por la senda de cierto malditismo («la locura se parece a Dios»), trufado de surrealismo onírico y misticismo negativo, con un punto expresionista, que corre el peligro de regodearse en sus propias excrecencias, pero no es el caso, porque contempla desde dentro, para intentar esclarecerla, la oscuridad consustancial con la que hemos sido arrojados a la vida.

De esta manera, cada texto, muy visual, terriblemente visual, es una especie de puesta en escena del teatro de la crueldad que sobrecoge y espeluzna, que angustia al ponernos delante de lo inevitable, en crudo, y ahí te las apañes. Cabe fingirse el distraído o hacerse cargo de la gravedad de lo que nos define y de lo irreversible. Azenha, «con una corona de espinas y la flor del desdén», no pone ni un paño caliente, nos sitúa siempre «en el centro del horror del poema», con un pesimismo cerval: «es todo tan macabro / y tan pérfido». Da la impresión de que escribe entregada a la muerte, diría a mayores, si así pudiera ser, que desde la muerte, lo que inquieta mucho y desazona en la lectura, a la vez que atrae sobremanera, como el abismo llamaba a los románticos.

ABSURDO

 

¡Oh flor de ansia sobre el mundo
–excremento de la ruina–
verso que se ahoga frente a la Nada!

El poema arde en sus caballos arduos.
El desespero horroriza la página.

 

LA CASA DE LEER EN LO OSCURO

 

El poema es un cuarto oscuro
donde entras en soledad.

Más negro aún el aposento
donde habita tu cadáver.

_

Fonte:
EPICURO Revista de los grandes placeres

COMPREENDER

Das canções de embalar que as mães cantam
_______________Até às notícias que o locutor lê
Vencer no mundo a mentira, esteja onde estiver
No coração, dentro do livro, no meio da rua.
Que sorte fantástica seria compreender
Compreender o que passou e o que vem aí.

 

1948

 
_
▪ Nâzim Hikmet
(Turquia 🇹🇷)
in “Poemas da Prisão e do Exílio”, & etc, Lisboa, 2000
Mudado para português por _ Rui Caeiro _ (Poeta, Tradutor e Editor)
 

UMA FONTE DE SANGUE

Abri as veias para sangrar o engenho.

*

A prosa tornou-se necessária aos versos.

*

A harmonia tosca desfaz-se
como um fato no fio
mais de acordo com o Apocalipse.

*

Um homem de pé
sobre as nuvens
pisa um solo ensanguentado.

 

7.III.07

 

_
▪ António Barahona
( Portugal 🇵🇹 )
in “Telhados de Vidro”, n. 12, Editora Averno, 2009

BOSQUE

Atravessa-lo ao crepúsculo.
O ar
quase tens de o separar com as mãos,
de tão denso, tão impenetrável.
Caminhas. Não deixam pegadas
os teus pés. Centenas de árvores
sustêm a respiração sobre
a tua cabeça. Um pássaro, ignorando
a tua presença, solta o canto
longo até ao outro lado da paisagem.
Altera-se a cor do mundo: é como o eco
do mundo. Eco distante
que tu abalas, atravessando
as últimas fronteiras da tarde.

 

_
▪ Ángel González
(Espanha 🇪🇸 )
in “Áspero mundo”, M., Col. Adonais, 1956.(Accésit Premio Adonáis 1955). 2ª ed. Ediciones Vitruvio, 2012.

*

Mudado para português por — Maria Soledade Santos — Poeta, tradutora e professora.
Nasceu em 1957, no Sabugal. Publicou “Quatro Poetas da Net” (Edições Sete Sílabas, 2002) e “Sob os teus pés a terra” (Artefacto vertente editorial da Cossoul, 2011); participou em “Divina Música”, Antologia de Poesia sobre Música, Viseu, 2010.

Mantém os blogues de poesia e tradução: http://metade-do-mundo.tumblr.com/ e https://mdcia.wordpress.com/


VERSÃO ORIGINAL / VERSIÓN ORIGINAL

 

BOSQUE

 

Cruzas por el crepúsculo.
El aire
tienes que separarlo casi con las manos
de tan denso, de tan impenetrable.
Andas. No dejan huellas
tus pies. Cientos de árboles
contienen el aliento sobre tu
cabeza. Un pájaro no sabe
que estás allí, y lanza su silbido
largo al otro lado del paisaje.
El mundo cambia de color: es como el eco
del mundo. Eco distante
que tú estremeces, traspasando
las últimas fronteras de la tarde.

 

_

▪ Ángel González
(Espanha 🇪🇸 )
in “Áspero mundo”, M., Col. Adonais, 1956.(Accésit Premio Adonáis 1955). 2ª ed. Ediciones Vitruvio, 2012.

ESTA TARDE E A SUA CHUVA

O dia está claro e seguro, agora. Choveu.
Há uma vaga lembrança da chuva no ar.
As folhas grandes conservam dela as pequenas ruínas
— Inúmeros olhos claros, gotas limpas e frágeis —
Mas já o céu está singelamente azul
(É verdade que também há grandes nuvens brancas
Que ondulam o orgulhoso algodão e sorriem),
E o ar e a sua lembrança reclinam-se e adormecem.
Nesta tarde e sua chuva, pensei nos teus olhos.
Esta chuva pensei na tua pele, e esta tarde,
Com seu céu e suas nuvens, pensei nos teus olhos.

Uma destas tardes, disse para comigo, choverá frescamente,
Choverá nas nossas flores, choverá nas nossas folhas,
A nossa casa será regida pela chuva.
(Cujos fios longos, de cristal muito fino
Talvez se enredem nos nossos passos.)

Numa tarde tão clara como esta,
Choverá em nossa casa.
É por isso que hoje, inexplicavelmente,
Enquanto na sua rede sem peixes descia a chuva,
Enquanto as grandes flores aproximavam os lábios
Para esse longo beijo, pensei nos teus olhos
Tão tristes como meus, e nas tuas mãos, e em ti,
E numa outra tarde, quase como esta.

 

_
▪ Roberto Fernández Retamar
(Cuba 🇨🇺)
in “Patrias, 1949-1951”, La Habana, 1952

Mudado para português por _ Maria Soledade Santos _ (Poeta, tradutora e professora).
Nasceu em 1957, no Sabugal. Publicou “Quatro Poetas da Net” (Edições Sete Sílabas, 2002) e “Sob os teus pés a terra” (Artefacto vertente editorial da Cossoul, 2011). Mantém os blogues de poesia e tradução: http://metade-do-mundo.tumblr.com/ e https://mdcia.wordpress.com/



VERSÃO ORIGINAL / VERSIÓN ORIGINAL

 

░  Esta tarde y su lluvia

 

El día es claro y firme ahora. Ha llovido.
Hay un vago recuerdo de la lluvia en el aire.
Las grandes hojas guardan sus minúsculas ruinas
—Múltiples ojos claros, gotas limpias y débiles―
Pero ya el cielo está sencillamente azul
(También, es cierto, hay grandes nubes blancas
Que ondean su orgulloso algodón y sonríen),
Y el aire y su recuerdo se recuestan y duermen.
Esta tarde y su lluvia, he pensado en tus ojos.
Esta lluvia he pensado en tu piel, y esta tarde,
Con su cielo y sus nubes, he pensado en tus ojos.

Una tarde, me he dicho, lloverá frescamente,
Lloverá en nuestras flores, lloverá en nuestras hojas,
Nuestra casa será regida por la lluvia.
(Allí sus hilos largos, de cristal delgadísimo,
Se enredarán quizá en nuestros propios pasos.)
Una tarde tan clara como esta misma tarde,
Lloverá en nuestra casa.
Por eso hoy, inexplicablemente,
Mientras su red sin peces descendía la lluvia,
Mientras las grandes flores acercaban sus labios
Hacia ese largo beso, yo pensaba en tus ojos
Tan tristes como míos, y en tus manos, y en ti,
Y en otra tarde casi como ésta.

 

_
▪ Roberto Fernández Retamar
(Cuba, n. 1930)
in “Patrias, 1949-1951”, La Habana, 1952