VELHO POETA

Recebi tudo de vós:
Prêmios, honrarias, reconhecimento.

Renderam-se a meus méritos, com unânime aplauso,
as difíceis portas da Academia.

Os jovens me chamam mestre e procuram emular-me.

Com a idade logrei domesticar o tigre
que levo dentro; ser cortês,
amável, agradecido.

E, orgulhoso, em meu peito sustento as medalhas
das mais altas distinções.

Medalhas…
_____________ ¡Infantis miçangas,
desapiedados cencerros da glória!

Quanto, quanto daria para ser torpe, inexperiente,
maravilhado, jovem balbuciante
com todos os poemas pela frente.

 

_
▪ José Luis Parra
(Espanha 🇪🇸 )
in “De la frontera”,València, Pre-Textos, 2009

*

Mudado para português do brasil por _ Gustavo Petter 🇧🇷 Poeta, tradutor, professor.
Publica poemas e traduções na página agradaveldegradado.blogspot.com.br



 

VIEJO POETA

 

He recibido todo de vosotros:
premios, honores, reconocimientos.

Se han rendido a mis méritos, con unánime aplauso,
las difíciles puertas de la Academia.

Los jóvenes me llaman maestro y procuran emularme.

Con la edad he logrado domesticar al tigre
que llevo dentro; ser cortés,
amable, agradecido.

Y, orgulloso, en mi pecho ostento las medallas
de las más altas distinciones.

Medallas…
_____________   ¡Infantiles abalorios,
despiadados cencerros de la gloria!

Cuánto, cuánto daría por ser torpe, inexperto,
maravillado, joven balbuceante
con todos los poemas por delante.

 

_
▪ José Luis Parra
(España 🇪🇸 )
in “De la frontera”,València, Pre-Textos, 2009

ALVOS

Eu não vou dar um tiro
na cabeça, não vou dar um tiro
nas costas, não me vou enforcar
com um saco do lixo, e se o fizer,
prometo-te, não o fazer
num carro da polícia, algemado,
ou na cela da prisão de uma cidade
de que só sei o nome,
porque tenho de atravessá-la
para chegar a casa. Sim, eu posso estar em risco,
mas prometo-te, confio mais nos vermes
que vivem por baixo do soalho
da minha casa para fazerem o que devem
a qualquer carcaça, do que confio
num representante da lei
para me fechar os olhos como um homem
de Deus, ou para me cobrir com um lençol
tão limpo que a minha mãe poderia tê-lo usado
para me aconchegar. Quando me matar, vou
fazê-lo como a maioria dos americanos,
prometo-te: fumo de cigarro
ou engasgar-me com um pedaço de carne
ou sem dinheiro, congelado,
num desses invernos que recordamos
como o pior dos invernos. Prometo-te, se ouvires dizer
que morri em qualquer lugar perto
de um polícia, foi esse polícia que me matou. Retirou-me
do meio de nós e deixou o meu corpo, que vale mais,
não importa aquilo que nos ensinaram,
do que a indemnização
que uma cidade pode pagar a uma mãe para ela parar de chorar,
e é mais bonito que a nova bala
pescada entre as circunvoluções do meu cérebro.

 

_
▪ Jericho Brown
( E.U.A. 🇺🇲 )
in “The Tradition”, Copper Canyon Press, 2019

Mudado para português por _ Jorge Sousa Braga 🇵🇹 Poeta, Tradutor e Médico



 

Bullet Points

 

I will not shoot myself
In the head, and I will not shoot myself
In the back, and I will not hang myself
With a trashbag, and if I do,
I promise you, I will not do it
In a police car while handcuffed
Or in the jail cell of a town
I only know the name of
Because I have to drive through it
To get home. Yes, I may be at risk,
But I promise you, I trust the maggots
Who live beneath the floorboards
Of my house to do what they must
To any carcass more than I trust
An officer of the law of the land
To shut my eyes like a man
Of God might, or to cover me with a
sheet
So clean my mother could have used it
To tuck me in. When I kill me, I will
Do it the same way most Americans do,
I promise you: cigarette smoke
Or a piece of meat on which I choke
Or so broke I freeze
In one of these winters we keep
Calling worst. I promise if you hear
Of me dead anywhere near
A cop, then that cop killed me. He took
Me from us and left my body, which is,
No matter what we’ve been taught,
Greater than the settlement
A city can pay a mother to stop crying,
And more beautiful than the new bullet
Fished from the folds of my brain.

 

_
▪ Jericho Brown
( U.S.A. 🇺🇲 )
From “The Tradition”, Copper Canyon Press, 2019

VISIONES EN LA NIEVE

 

Visiones en la nieve.

Interpretación de «Bosque blanco» (2020), de Maria Azenha

*

José Ángel Cilleruelo

 

Tras algunos libros con un carácter temático extrovertido, Maria Azenha regresa con Bosque Branco (2020) a los poemas extremadamente breves y al simbolismo endocéntrico, es decir, aquel en el que los textos ramifican un único símbolo troncal. Una poética que ya había inspirado alguno de sus títulos esenciales, como A sombra da Romã (2011), con el que el recién publicado establece ciertos paralelismos. Formales, como la extensión de los poemas, de dos y tres versos; pero sobretodo en el contenido, como poemas de amor escritos no a una persona, sino al Amor mismo: «Es primavera, Amor. / Mi corazón nació en el tuyo, en flor». Al igual que en aquel libro, Bosque Branco está compuesto, en líneas generales, por las declaraciones, promesas, carencias, deseos, regalos, intimidades, temores, ausencias y sueños amorosos. Y también por otro elemento, ausente entonces, que desfigura el paralelismo.

   Bosque Branco es un poema de amor al Amor: «Una criatura inocente duerme en mi lecho / Con el nombre de mi Amado», se lee en los dos primeros versos con una alusión clara al mito clásico de Amor. Pero en el tercer verso añade: «Viene cada mañana a resucitarme».

  En primer término, como innovación formal, se observa en los tres versos del poema dos instancias semánticas separadas. Una previa de declaración amorosa (dos versos iniciales), otro de contraste (tercer verso). Este esquema se repite en los poemas dípticos. Un verso inicial afirma; otro final, contrapone la afirmación, de suerte que el resultado es la transformación del monólogo de la Amada en un diálogo implícito. Como si después de lo afirmado, alguien (el Amado, la circunstancia, el tiempo, la propia Amada…) hubiera matizado lo dicho antes del contraste. En esta sombra de diálogo prende un acontecer, un mínimo conflicto o quizá solo su resolución. Una trama implícita. Solo en dos versos: declaración amorosa y contrapunto.

  En el poema inicial, arriba citado, el contraste, o el acontecer, aparece en el término «resucitar». No es ya, el que ahora desarrolla Bosque Branco, un amor al Amor primaveral, renacido, sino a un Amor póstumo, resucitado, es decir, el que regresa al Amor después de padecer aflicción, ausencia o pérdida. Otro díptico da una pista del padecimiento: «La polvareda del exilio huele a pólvora. / Amor, estamos en un gran campamento de extranjeros.» El resucitar diario del Amor lo es desde un mundo injusto y desolado, aquel que reflejaban los títulos anteriores de la poeta, A casa de ler no oscuro (2016) o Xeque-Mate (2019). Esta es la primera dimensión temática de Bosque Branco: el regreso de la autora a los símbolos introvertidos, que surgen ahora impregnado con los símbolos exocéntricos: «En la puerta del desierto somos alumnos de la nieve».

  Existen en el libro otras dimensiones que se entrecruzan y remiten también a tramas temáticas enraizadas a la obra de Maria Azenha: una religiosidad propia, con un Dios insolidario al que se le acusa («Vi a Dios decapitar los árboles del mundo») y al que se le pide clemencia («Oh, Dios, no nos apartes tanto»); un universo metapoético personal («Esta noche, abrazada a mi padre / No tengo miedo de escribir»); y una actitud lírica activa, donde se excluye lo contemplativo: «Entrelazo las manos y recuerdo tus brazos. / Mi corazón ya corre a buscarte».

  El símbolo central a partir del cual se deriva la experiencia de los poemas es el «desierto», o «bosque blanco». Un desierto que a veces es de nieve, o se le llama Ángel. O propicia una carta de amor. En este «bosque» o «desierto» no concurre un único sentido, sino una encrucijada de significados. Cada vez que aparece enunciado o aludido, lo es con un sentido distinto. La diferencia entre los símbolos de la poesía tradicional y de la poesía moderna — también su legibilidad e interpretación — radica en este aspecto. El símbolo contemporáneo no admite una clave de lectura única, sino una gama de equívocos que lo amplían y difuminan.

  El «desierto» es, en sentido lato, los extramuros de los amantes. A veces se concreta en su intemperie, en otras ocasiones adquiere otros matices. Como en el siguiente verso: «Quien en el desierto busca un refugio ve allí su túmulo». En el extremo de la intemperie del «bosque blanco» se encuentra el límite existencial. Su conciencia. Una suerte, también, de intemperie absoluta, ajena a la temporalidad («Nos quedamos solos y no envejecemos»). O, dicho de otra manera: en el amor del Amor («Y tú, Amor, tienes un solo [túmulo] para los dos»), a salvo del paso del tiempo, aunque se ciña alrededor el círculo de la sola blancura de la nieve: «Los amantes están solos».

  El ensimismamiento amoroso (el amor al Amor), a diferencia del mito clásico, no es ciego. Vive en un mundo injusto y lo ve deteriorarse. Su lugar linda con la desolación y la ve acercarse. Su gesto se encamina hacia la soledad y la ve avanzar. Aun así, lo amoroso y lo ensimismado se sobreponen a la visión. La apuesta poética de Maria Azenha por el lenguaje amoroso —igual que en otra época fue la opción de los místicos— es por la de un idealismo asediado que aún resiste. Un lenguaje amoroso que al mismo tiempo se yergue crítico y visionario.

 


 

Visões na neve.

Interpretação de «Bosque branco» (2020), de Maria Azenha

*

José Ángel Cilleruelo

 

Depois de alguns livros de carácter temático extrovertido, Maria Azenha regressa, com Bosque Branco (2020), aos poemas brevíssimos e ao simbolismo endocêntrico, isto é, em que os textos se ramificam a partir de um único símbolo troncal. Uma poética que já tinha inspirado  alguns dos seus  títulos essenciais, como A sombra da Romã (2011), livro com o qual este agora publicado estabelece certos paralelismos. Formais, como a extensão dos poemas, dois e três versos; mas sobretudo no que respeita ao conteúdo, como nos poemas de amor dirigidos, não a uma pessoa, mas ao próprio Amor: «É primavera, Amor. / O meu coração nasceu no teu, em flor». Tal como o primeiro livro, também Bosque Branco se compõe, em linhas gerais, de declaracões, promessas, carências, desejos, prendas, intimidades, temores, ausências e sonhos amorosos. E ainda de outro elemento, até então ausente, que desfigura o paralelismo.

     Bosque Branco é um poema de amor ao Amor: «Uma criança inocente dorme em meu leito / Com o nome do meu Amado», lê-se nos dois primeiros versos, numa alusão clara ao mito clássico do Amor. Mas o terceiro verso acrescenta: «Vem a cada manhã ressuscitar-me».

    Em primeiro lugar, como inovação formal, observam-se duas instâncias semânticas distintas, nos três versos do poema. Uma prévia, de declaração amorosa (os dois versos iniciais), outra de contraste (o terceiro verso). Este esquema repete-se nos poemas dípticos. Um verso de abertura afirma; outro, final, contrapõe, de modo que o resultado é a transformação do monólogo da amada num diálogo implícito.
Como se depois do afirmado, alguém (o Amado, a circunstância, o tempo, a própria Amada …) tivesse matizado o que fora dito, antes do contraste. Nesta sombra de diálogo, esboça-se um acontecer, um conflito mínimo, ou talvez apenas a sua resolução. Um enredo implícito. Apenas em dois versos: declaração de amor e contraponto.

   No poema de abertura acima citado, o contraste, ou o acontecer, aparece no termo “ressuscitar”. Já não se trata de um amor ao Amor primaveril, renascido, mas a um Amor póstumo, ressuscitado, que regressa ao Amor depois de padecer aflição, ausência ou perda.
Outro díptico dá-nos uma pista sobre sofrimento: «A poeira do exílio tem cheiro a pólvora. / Amor, estamos num grande campo de estrangeiros.» O ressuscitar diário do Amor ocorre num mundo injusto e desolado, já reflectido nos livros anteriores da poeta. “A casa de ler no escuro” (2016) ou “Xeque-Mate” (2019). Esta é a primeira dimensão temática de “Bosque Branco”: o regresso da autora aos símbolos introvertidos, que surgem agora impregnados de símbolos exocêntricos: “À porta do deserto somos alunos da neve”.

  Existem no livro outras dimensões que se entrecruzam e remetem para tramas temáticas enraizadas na obra de Maria Azenha: uma religiosidade própria, com um Deus insolidário que é acusado («Vi Deus decapitar as árvores do mundo») e a quem se pede clemência («Ó Deus, não nos apartes demais!»); um universo metapoético pessoal («Esta noite, abraçada a meu pai / Não tenho medo de escrever»); e uma atitude lírica activa, de que se exclui o contemplativo: «Entrelacei as mãos e lembrei-me dos teus braços. / O meu coração foi a correr procurar-te».

    O símbolo central de onde deriva a experiência dos poemas é o «deserto», o «bosque branco». Um deserto que às vezes é de neve, ou a que se chama Anjo. Ou propicia uma carta de amor. Neste “bosque” ou “deserto” não ocorre um sentido único, mas uma encruzilhada deles. Cada vez que é referido ou aludido, é com um significado distinto. A diferença entre os símbolos da poesia tradicional e os da poesia moderna — e também a sua legibilidade e interpretação — radica neste aspecto. O símbolo contemporâneo não admite una chave de leitura única, mas sim una gama de equívocos que o ampliam e obscurecem.

    O “deserto”, em sentido lato, é o extramuros dos amantes. Pode concretizar-se a partir da sua própria intempérie, ou assumir outros matizes. Como no seguinte verso: “Quem no deserto procura uma refúgio, vê ali o seu túmulo”. No extremo da intempérie  do “bosque branco”, encontra-se o limite existencial. A consciência dele. Uma espécie, também, de intempérie absoluta, alheia à temporalidade (“Ficámos sós e não envelhecemos”). Ou, dito de outra forma: no amor do Amor (“E tu, Amor, tens um [túmulo] só para nós dois.”), a salvo da passagem do tempo, embora em redor se aperte o círculo da brancura única da neve: “Os amantes estão sozinhos.”

  O ensimesmamento amoroso (o amor ao Amor), ao contrário do mito clássico, não é cego. Vive num mundo injusto e vê-o a deteriorar-se. O seu lugar faz fronteira com  a desolação e esta vai-se aproximando. O seu gesto encaminha-se para a solidão e vê-a avançar. Ainda assim, o amoroso e o ensimesmado sobrepõem-se à visão. A aposta poética de Maria Azenha pela linguagem amorosa – tal como noutra época fizeram os místicos – é a de um idealismo sitiado que ainda resiste. Uma linguagem amorosa que se ergue, ao mesmo tempo crítica e visionária



 

Mudado para português por — Maria Soledade Santos 🇵🇹 Poeta, tradutora e professora.

Nasceu em 1957, no Sabugal. Publicou “Quatro Poetas da Net” (Edições Sete Sílabas, 2002) e “Sob os teus pés a terra” (Artefacto vertente editorial da Cossoul, 2011); participou em “Divina Música”, Antologia de Poesia sobre Música, Viseu, 2010.
Mantém os blogues de poesia e tradução: Metade do Mundo e  Mudanças & Cia

 

SEGREDO DE UM CAMPONÊS

Queimei uma vela de sebo por cada
árvore da floresta
e por cada noite de insónia
a céu aberto
Lancei uma pedra à água
por cada nuvem no céu
e por cada espiga nas searas
Forjei uma ferradura por cada
barco no lago
e por cada ano que vivi

Ainda há tanto que esperar
Ainda há tantos enigmas por resolver.

 

_
▪ Tor Ulven
( Noruega 🇲🇨 )
in “DiVersos – Poesia e Tradução”, nº. 17, Edições Sempre-Em-Pé, 2012

*

Mudado para português por _ José Carlos Marques; Pedro Fernandes e Sérgio Madeira Lopes 🇵🇹



BONDENS HEMMELIGHET

 

Jeg har brent ett talglys for hvert
tre i skogen
og for hver søvnløse natt
under åpen himmel
Jeg har kastet èn stein i vannet
for hver sky på himmelen
og for hvert aks i åkeren
Jeg har smidd èn hestesko for hver
båt på innsjøen
og for hvert år jeg har levd

Ennå er det lenge å vente
Ennå finnes mange uløste gåter

 

_
▪ Tor Ulven
( Norge 🇲🇨 )

AS MÃOS DA NOITE

As mãos da noite postas sobre a mesa : uma palma
oblíqua à espera da surda cabeça da manhã:
– a outra escura como se abrem as folhas do chá.

Uma recordação e a sua névoa; um rosto indeciso
entre o sono e o sonho, entre o corpo do brilho
e a cintilação da noite :  as figuras quebradas.

A ondulação é mais pressentida que avistada. Pode
ser apenas a circulação do sangue no animal erecto,
a tremulante auréola dos fetos arbóreos. Ou

a luz que sobe da mesa onde as mãos esperam, ou
do chão sobre que dançamos a dança. Tomo
irrepetível a curva infinita de uma linha, onde

O teu corpo não cessa de ter nascido. Não cessa

 

_
▪ Manuel Gusmão
( Portugal 🇵🇹 )
in “Contra todas as evidências”  Poemas reunidos – I
Editorial Avante, Lisboa, 2013

NESTE SILÊNCIO

Neste silêncio oculto onde as tuas mãos se deslumbram a cada movimento, subsistimos com o peso do crepúsculo e a miséria da guerra.

Inútil a nossa vida, inútil a vida dos outros, quando o amor é um pássaro dentro duma gaiola no deserto. Inútil toda a simbologia funcional das imagens, porque ao homem é dado o sonho com o sentido das coisas.

De bruços sobre a areia, descanso as pálpebras no mar. A minha ociosidade é um peixe de prata adormecido nas ondas, um barco sem dono ancorado na doca. E hei-de morrer assim contigo, companheira ou ilusão do meu cansaço, porque a verdade que trouxemos é um trapézio vazio num circo em ruínas, uma flor no trapézio e muitos gatos a assistir até ao dia nunca mais do horizonte livre.

 

_
▪ António Barahona
( Portugal 🇵🇹 )
in “Poemas e Pedras”, Ed. Autor, Lisboa, 1962

NO MEIO DA NOITE

Esta página é a de um morto
numa casa envenenada pelo vento.
Corre no meio da noite
em busca do poema.

E o poema esconde-se

muito puro
no silêncio de um homem aflito.

A Deus pede
o sudário de uma estrela

na agonia
do
infinito.

 

_
▪ Maria Azenha
( Portugal 🇵🇹 )
inédito



 

NEL CUORE DELLA NOTTE

 

Questa pagina è quella di un morto
in una casa avvelenata dal vento.
Corre nel cuore della notte
in cerca della poesia.

E la poesia si nasconde

molto pura
nel silenzio di un uomo afflitto.

A Dio chiede
il sudario di una stella

nell’agonia
dell’infinito.

 

_
▪ Maria Azenha
( Portugal 🇵🇹 )
inedito

*

Mudado para italiano por _ Daniela Di Pasquale 🇮🇹 _ tem licenciatura em Letras e doutoramento em Estudos Comparatistas. Foi bolseira de pós-doutoramento durante 7 anos no Centro de Estudos Comparatistas da Universidade de Lisboa. Traduz poesia e ficção de português para italiano e o seu primeiro livro de poemas foi publicado em 2014 (Mater Babelica, Lietocolle). Actualmente trabalha na área da educação.

NA CAPARICA

 

1.

Subimos a rua dos velhos pescadores
empurrados pelo rumor dos corpos
que tudo ignoram do alfabeto
da fome.

Na loja do chinês, um girassol
ilumina os recantos da exactidão

enquanto a mulher franzina
vai bordando um naperon
de silêncios.

2.

Na travessia do poente avermelhado
surge de repente
o efémero espanto da infância

a escuridão murmurada
onde cintilam os passos de uma mãe
inacessível

onde as aves se despedem
sem ruído.

 

_
▪ Maria Graciete Besse
( Portugal 🇵🇹 )
in “Na inclinação da luz”, Licorne, Évora, 2019